Cuantas veces pasaría yo por la sinuosa carretera del
Puerto del Palo, siempre que he tenido la oportunidad de combinar la visita a
Cangas del Narcea o Allande con la zona de Los Oscos o el Alto Navia, crucé el Palo pasando por el pantano de Grandas y quedándome boquiabierto con la estampa que ofrece la cuenca del Río Navia.
Solía fijarme en un Hotel que siempre estaba cerrado, no se los años que llevará sin funcionar, pero el hecho es que su situación es verdaderamente espectacular...
Por fín, hace cosa de un año recibí una llamada, era Bolaño, dueño del
Restaurante El Cantábrico de A Fonsagrada (Lugo), me contaba que se había embarcado en la aventura de rehaibilitar y poner en funcionamiento de nuevo el Hotel que además contaría con un buen restaurante.
Me lleve una gran alegría por varios motivos:
El primero porque me parece estrictamente necesario que un paraje como ese disponga de un
alojamiento de calidad y una buena cocina.
En segundo lugar, opino que va siendo hora de promocionar y colaborar un poco con el
Camino de Santiago Primitivo que sale de Oviedo hacia Santiago de Compostela recorriendo gran parte de nuestra geografía interior occidental. Siendo importantísimo para los peregrinos poder disponer de un lugar para reponer fuerzas en la
etapa de La Mesa a Grandas de Salime, donde hasta ahora no había un lugar donde poder avituallarse y teniendo en cuenta que el tipo de peregrino que hace el
Camino Primitivo suele ser un
turista de carácter cultural y con una buena economía.
Por otro lado me parece admirable la valentía con la que algunos emprendedores como Bolaño siguen apostando muy fuerte por
la empresa en el ámbito rural, sino fuera por personas como él estos preciosos lugares escondidos quedarían en el olvido y serían inhóspitos para el turista.
Ayer volví a ese Hotel, el Hotel Las Grandas, verlo en pleno funcionamiento, con peregrinos pasando o alojados, varias personas comiendo y totalmente renovado me produjo una gran emoción. Hice el reportaje fotográfico de las habitaciones y de los exteriores. Y después comí con Bolaño unas zamburiñas y arroz caldoso de marisco riquísimos.
Ahora toca trabajar sobre su nueva página web, tan sólo espero poder trasmitir la belleza del lugar y la necesidad de explotar este y otros muchos preciosos lugares de Asturias casi olvidados.
Gracias Bolaño, nos vemos pronto.